CÓMO SE CONSTRUYE Y COMUNICA LA IDEOLOGÍA DEL PODER REAL A TRAVÉS DEL LEÓN EN CONTEXTOS VISUALES DISTINTOS: EL RELIEVE NARRATIVO PALACIEGO Y LA ARQUITECTURA PROCESIONAL URBANA.

 1.- Introducción

El león ocupa un lugar central en el imaginario visual mesopotámico por su persistencia, su riqueza simbólica y su estrecha vinculación con la representación del poder. Asociado a la fuerza, la guerra, la realeza y la protección, y ligado de forma particular al universo simbólico de Ishtar/Inanna, el león no puede reducirse a una equivalencia simple con el poder. Su significado se configura en función del contexto visual, arquitectónico, ritual y político en el que aparece. En este sentido, una de las contribuciones más relevantes de la investigación que nos ocupa ha sido desplazar la atención desde el símbolo aislado hacia el marco visual, arquitectónico y material en el que este adquiere sentido (Watanabe, 2000).


Este trabajo se propone analizar las distintas formas en que la ideología de poder real se construye y se comunica a través de la imagen del león, en función del soporte, la experiencia espacial y el horizonte ritual en que dicha imagen se inscribe. Para ello se comparan dos de los principales contextos visuales en los que la imagen del león articula la ideología regia mesopotámica: por una parte, el relieve narrativo palaciego neoasirio, con atención preferente a las cacerías de leones de Asurbanipal en Nínive, y por otra parte, la arquitectura procesional urbana neobabilónica, centrada en la Puerta de Ishtar y la Vía procesional de Babilonia bajo Nabucodonosor II. El planteamiento central es que, en el marco neoasirio, el león funciona primordialmente como un adversario ritualizado cuya derrota hace visible y eficaz la soberanía del rey. En el ámbito neobabilónico, en cambio, el león actúa como una presencia protectora, vinculada al universo simbólico de Ishtar, cuya reiteración convierte el acceso urbano en una experiencia de poder sacralizado. Dicho de otro modo, en Nínive el poder se articula a través del acontecimiento heróico, mientras que en Babilonia se construye mediante la configuración de un entorno soberano.  


Junto al análisis de la pieza o del conjunto artístico, el trabajo incorpora el contexto histórico-artístico de su descubrimiento y un breve estado de la cuestión, con el propósito de situar críticamente el objeto de estudio, enmarcar sus principales líneas de interpretación y precisar la relevancia de ambos programas visuales para el conocimiento de las civilizaciones asiria y babilónica. 


2.- Marco histórico-artístico y breve estado de la cuestión

El lugar del león en la cultura visual mesopotámica ha suscitado interpretaciones diversas, centradas en su valor simbólico, su relación con la ideología del poder y su inserción en contextos rituales y arquitectónicos concretos. Leick (2002) ha subrayado la centralidad de la ciudad en la civilización mesopotámica y el papel de capitales como Nínive y Babilonia en la articulación entre poder, monumentalidad y memoria. En esta misma línea, Klíma (1995) y Wagner (1989) observan que la monarquía mesopotámica no puede entenderse al margen de la guerra, de la administración del territorio y de la legitimación religiosa del poder. En este contexto, el lenguaje animal ocupa un lugar estructural ya que no se reduce a un repertorio puramente ornamental, sino que participa activamente en la construcción visual de la ideología regia. El león adquiere una posición privilegiada dentro de ese lenguaje visual. García (2009) recuerda que se trata de uno de los animales más representados de la historia del arte y de uno de los emblemas más persistentes del poder, el valor y la dignidad. Aunque su estudio se sitúa en un horizonte cronológico más amplio y posterior al mesopotámico, resulta útil para comprender la permanencia y la capacidad de resignificación del motivo del león en distintos contextos históricos. En el ámbito que nos ocupa, Black y Green (2004) destacan su estrecha vinculación con Ishtar/Inanna y la complejidad del entramado simbólico en el que se integra. 


Diversas investigaciones han permitido definir con mayor precisión el significado y la función del león en la cultura visual del poder. Watanabe (2000) observa que la metáfora del león en el contexto regio no debe leerse de forma estática, ya que el animal puede actuar como equivalente simbólico del rey, como rival digno de él o como condensación de sus atributos. También muestra que, en Babilonia, el león, el toro y el mushussu no adquieren significado únicamente por su asociación abstracta con determinadas divinidades, sino por su inserción arquitectónica en la Puerta de Ishtar y la Vía Procesional (Watanabe, 2015). Su disposición a lo largo de un eje ceremonial y en un punto crucial del acceso urbano activa, ante todo, su función apotropaica y convierte el recorrido en una experiencia espacial sacralizada.  Por su parte, Van Dijk (2011) subrayó la necesidad de interpretar la cacería real en Mesopotamia como una práctica cargada de legitimación política y de resonancias rituales. La caza del león se convierte en una acción pública, espectacular y relacionada con el ámbito real, en la que el soberano se presenta como mediador entre el orden civilizado y el espacio indómito de la estepa.  No podemos omitir la visión de Bujanda (2016), en cuyo estudio sobre toros y leones androcéfalos alados pone de manifiesto que el imaginario del león también se proyecta en formas híbridas con función protectora, de prestigio y poder, especialmente vinculadas a puertas y espacios de acceso en el ámbito neoasirio. Finalmente, la aportación de Winter (1995) resulta decisiva en el plano metodológico. Su reflexión sobre la estética mesopotámica recuerda que el sentido de una imagen no se agota en el tema representado, sino que depende de su tratamiento material, de su organización visual y del modo en el que la obra se dispone ante la mirada. 


Respecto a las obras de arte que estudiamos en el presente trabajo, conviene subrayar que su redescubrimiento moderno no solo permitió recuperar materiales fundamentales de la Antigüedad mesopotámica, sino que contribuyó decisivamente a modelar la imagen historiográfica de Asiria y Babilonia en la arqueología contemporánea. En el caso de las cacerías de leones de Asurbanipal, debemos pensar en el conjunto de relieves perteneciente al Palacio Norte de Nínive, y exhumado en las campañas británicas de mediados del siglo XIX. Hormuzd Rassam descubrió en 1853 el Palacio Norte de Asurbanipal, con sus esculturas de excelente calidad. Dichos relieves fueron excavados por el propio Rassam y su equipo, y datan de 645-635 a.C. (British Museum, 2026). Su traslado al British Museum y su posterior exhibición convirtieron las cacerías de Asurbanipal en una de las imágenes canónicas del poder oriental antiguo dentro de la museografía europea. Desde el punto de vista historiográfico, el descubrimiento arqueológico y la recepción museográfica forman parte de la manera en la que Nínive fue reintroducida en la historia del arte mundial. 


En el caso de la Puerta de Ishtar y la Vía Procesional de Babilonia, los fragmentos de ladrillo vidriado utilizados en la reconstrucción actual, proceden de las excavaciones llevadas a cabo en Babilonia por la Deutsche Orient-Gesellschaft entre 1899 y 1917 (Staatliche Museum, 2026). Una vez trasladados a Berlín, los fragmentos fueron desalinizados, clasificados por colores y motivos, y utilizados para reconstruir la Puerta de Ishtar, la Vía Procesional y las fachadas del salón del trono. Esta reconstrucción se presentó por primera vez al público con la apertura del Museo de Pérgamo en Berlín, en 1930. Por su parte, piezas hoy dispersas en otros museos, como el león caminando que se encuentra en el Metropolitan de Nueva York, deben entenderse siempre en relación con el conjunto arquitectónico original. Estos leones en movimiento se alineaban al norte de la Puerta de Ishtar, a lo largo de la Vía Procesional, donde cumplían una función protectora y guiaban visualmente las procesiones rituales hacia el templo donde se celebraba el festival de Año Nuevo (Metropolitan Museum, 2026). La distribución museográfica de estas piezas ha tendido a individualizarlas como objetos autónomos de contemplación, pero su interpretación histórica exige integrarlas en el recorrido urbano para el que fueron concebidas. 


Este recorrido por el descubrimiento y la recepción moderna de las obras, confirma que su sentido histórico no puede separarse ni de su contexto original ni de las condiciones materiales en que fueron recuperadas y expuestas. 


3.- El león en el relieve narrativo palaciego asirio: Asurbanipal en Nínive


Las cacerías de leones de Asurbanipal, bajorrelieves realizados para el Palacio Norte de Nínive hacia mediados del siglo VII a. C., constituyen uno de los mayores hitos del arte neoasirio. Su descubrimiento en el siglo XIX, en el marco de las excavaciones de Kuyunjik y de la recuperación moderna de la antigua Nínive, fue decisivo para el conocimiento de la civilización asiria. La identificación de palacios, relieves e inscripciones permitió a la arqueología europea reconstruir por primera vez de manera material una cultura hasta entonces conocida sobre todo por fuentes bíblicas y grecolatinas. En este sentido, el descubrimiento de los relieves de Asurbanipal transformó la imagen moderna de Asiria y la situó en el centro de la historia del Próximo Oriente antiguo. 


Para Lara (1999), el relieve de tipo animalístico llegó a su máxima expresión de calidad con Asurbanipal. Desde el punto de vista formal, el conjunto destaca por su extraordinaria capacidad narrativa. Los relieves, además de mostrar al rey victorioso, representan el desarrollo completo de la acción, esto es, la salida del animal, la persecución, el salto, la herida, el derrumbe y el remate final. Esta estructura secuencial convierte el relieve en una verdadera dramaturgia de la soberanía. El rey demuestra su poder ante un enemigo de máxima dignidad simbólica, y ese enemigo es el león. Precisamente, el hecho de que el león sea el animal más fuerte, más terrible y más noble en el imaginario de Mesopotamia, su derrota tiene un valor ideológico superior. Watanabe (2000) sugiere que el león funciona simultáneamente como adversario del rey y como proyección metafórica de cualidades regias, hasta el punto de poder actuar como sustituto simbólico del monarca. Los sellos reales estudiados por Mandaci y Yesilçay (2025) confirman esta observación, pues muestran que el león puede aparecer tanto en lucha con el rey como aislado, funcionando como proyección visual de atributos reales. 


En las cacerías de Asurbanipal, por lo tanto, el león no es una presa cualquiera, sino un adversario ritualizado cuya derrota escenifica visualmente la soberanía del rey. Como hemos comentado anteriormente, Van Dijk (2011) subraya que la cacería real funciona como una puesta en escena del poder del monarca y no como un simple entretenimiento. Se trata de una práctica ritual en la que el rey exhibe públicamente su fuerza y se presenta como garante del orden. Un elemento importante del conjunto es el naturalismo dramático con el que se tallan los cuerpos de los leones. Los animales aparecen rugiendo, heridos, arrastrándose, tensando los músculos, aún violentamente vivos en el momento de sucumbir. Esa intensidad anatómica, lejos de relativizar el triunfo del rey, lo magnifica. Los leones son representados de forma tan detallada que transmiten al relieve una gran naturalidad (Lara, 1999). Cuanto más poderosa se muestra la bestia, mayor es la superioridad del monarca que la domina. Además, el marco palacial condiciona la recepción. Nos encontramos en un espacio cortesano en el que el público principal es la élite palatina, y la imagen del rey se construye para ser contemplada como una secuencia de hazañas excepcionales. En la figura 1, observamos a Asurbanipal cazando montando a caballo, en una composición donde el movimiento y la armonía de líneas hacen de este relieve una obra maestra:


Asurbanipal cazando leones. Museo Británico.

 Fig.1 Asurbanipal cazando leones. Museo Británico. 

Fotografía de Osama Shukir Muhammed Amin. CC-BY-SA


La figura 2 muestra la famosa “Leona herida”, donde el artista muestra el dolor del animal al haber sido abatido por Asurbanipal y su séquito. La leona, a pesar de estar herida de muerte, todavía tiene fuerza en sus garras delanteras mientras arrastra sus patas traseras.


La leona herida

Fig.2 Leona herida. Museo Británico. 

Fotografía de Carole Raddato. CC-BY-SA



4.- El león en la arquitectura procesional urbana neobabilónica: La puerta de Ishtar y la Vía Procesional de Babilonia


Frente al modelo narrativo de Nínive, la Babilonia de Nabucodonosor II desarrolla una lógica urbana y procesional. La Puerta de Ishtar y la Vía Procesional, levantadas en el siglo VI a.C., forman parte de uno de los conjuntos ceremoniales más célebres del mundo antiguo. Su descubrimiento permitió reconstruir de manera más precisa la escala y el refinamiento técnico de la capital neobabilónica. La importancia histórica de este conjunto es fundamental para el conocimiento de Babilonia. Se trata de un eje ceremonial en el que arquitectura, color, iconografía y movimiento convergen para convertir el recorrido urbano en una puesta en escena del poder real.  


En este contexto, el león desempeña una función diferente al que hemos visto en Asurbanipal. Según Watanabe (2015), los animales del conjunto de la Puerta de Ishtar y de la Vía Procesional poseen varias capas de significado, pero su ubicación concreta en la ruta procesional activa sobre todo su dimensión apotropaica. Es importante precisar que, en la Puerta de Ishtar propiamente dicha, los motivos predominantes eran los toros y las figuras de dragones (mushhushshu), mientras que los leones aparecían en los muros de la Vía Procesional, que conducía al complejo sagrado de Marduk. El león se convierte aquí en una presencia protectora que acompaña el trayecto hacia el corazón simbólico de la ciudad. En este sentido, Black y Green (2004) relacionan la conexión entre el león y la diosa Ishtar, y McDonald (2025) insiste en la intensidad de esta relación, mostrando que el león forma parte de una constelación simbólica en la que convergen guerra, amor, erotismo, protección y fuerza divina. 


La serialidad es un rasgo característico. Los leones se repiten a lo largo del muro, marcando el ritmo del recorrido procesional. A diferencia del relieve palaciego asirio, donde la imagen se organiza narrativamente, Babilonia construye el sentido mediante repetición, dirección y acompañamiento. El espectador atraviesa un espacio ritualizado y el poder se comunica como algo estable. El uso de los materiales también va a cambiar profundamente el efecto ideológico. El uso de ladrillo moldeado y vidriado produce un lenguaje visual muy diferente al que veíamos en los relieves de Asurbanipal. Los colores brillantes, la frontalidad de las figuras y la integración de la imagen en el muro convierten a la arquitectura misma en soporte del discurso político. Winter (1995) subraya esta cuestión al afirmar que la estética no actúa solamente como ornamento, sino que participa activamente en la manera en que el poder se hace visible. 


Por ello, la autoridad del rey se experimenta al desplazarse por el lugar, en la monumentalidad urbana, en el brillo y colorido de la superficie, y en la protección sagrada del trayecto. Así, el león se convierte en el emblema procesional de una ciudad sacralizada. 


En la Vía Procesional (Museo de Pérgamo)

Fig.3 León en la Vía de las Procesiones.

Detalle de la reconstrucción alemana. 

Museo de Pérgamo, 2014. Elaboración propia.




5.- Conclusión


Este breve análisis comparado de las cacerías de leones de Asurbanipal y del conjunto formado por la Puerta de Ishtar y la Vía Procesional de Babilonia confirma que la ideología del poder real se construye a través del león de manera diferente según el dispositivo visual en el que se inserta. Un mismo motivo animal se centra por un lado en la acción del monarca, y por otro, en la construcción monumental de un orden político-religioso. 


Por ello, el león no debe entenderse únicamente como un símbolo de fuerza, sino como una imagen cuyo significado cambia según el soporte, el espacio, la audiencia y el contexto ritual en el que aparece. En Mesopotamia, el poder del rey no se comunica únicamente a través de imágenes, sino también mediante la forma en que estas se integran en el espacio y se hacen visibles. Así, el estudio del león permite comprender especialmente bien cómo Asiria y Babilonia construyeron visualmente la autoridad del rey. 


6.- Referencias


Black, J. y Green, A. (2004). Gods, Demonds and Symbols of Ancient Mesopotamia. The British Museum Press. 


British Museum (2026). Assyria: Lion hunts. https://www.britishmuseum.org/collection/galleries/assyria-lion-hunts 


Bujanda, S. (2016). Los toros y los leones androcéfalos alados en Mesopotamia: historia y significado. Tempus. Revista en Historia General, 3, pp. 5-21. https://revistas.udea.edu.co/index.php/tempus/article/view/26573 


García, F. (2009). El león. Revista digital de iconografía medieval. Vol. 1, nº 2. Universidad Complutense. https://www.ucm.es/bdiconografiamedieval/numero-2 


Klíma, J. (1995). Sociedad y cultura en la antigua Mesopotamia. Akal.


Lara, F. (1999). El Arte de Mesopotamia. Historia del Arte (3), Historia 16.


Leick, G. (2002). Mesopotamia: la invención de la ciudad. Paidós. 


Mandaci, E. y Yesilçay, C. (2025). The Lion Metaphor in Neo-Assyrian Royal Seals. Oannes, 7 (2), pp. 377-388.


McDonald, D. (2025). Lionizing Helene Kantor. Lions, Love and Ishtar: a closer look. P. Lacovara (Ed.): A legacy of learning in near Eastern Archaeology. Centennial studies in memory of Helene J. Kantor, pp.69-92. Archaeopress. https://doi.org/10.2307/jj.25465141.13 


Metropolitan Museum (2026). Panel with striding lion. https://www.metmuseum.org/es/art/collection/search/322586  


Staatliche Museum (2026). From fragment to monument. The Ishtar Gate in Berlin. https://www.smb.museum/en/exhibitions/detail/from-fragment-to-monument/ 


Van Dijk, R.M. (2011). La cacería real mesopotámica. En XIII Jornadas Interescuelas y Departamentos de Historia. Universidad Nacional de Catamarca. 


Wagner, C.G. (1989). Asiria y su imperio. Akal. 


Watanabe, C.E. (2000). The lion metaphor in the Mesopotamian royal context. Topoi. Orient-Occident. Suppl. 2, pp. 399-409.


Watanabe, C.E. (2015). The symbolic role of animals in Babylon: A contextual approach to the lion, the bull and the mushussu. Iraq, 77, pp. 215-224


Winter, I. J. (1995). Aesthetics in Ancient Mesopotamian Art. En J.M. Sasson (Ed.), Civilizations of the Ancient Near East, Vol. 4, pp. 2569-2580. 






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