Reflexión sobre educación y estilo de vida activo

En el tercer bloque de contenidos del curso "Alimentación y nutrición para una vida saludable", he tenido la oportunidad de participar en actividades que me han permitido reflexionar sobre la importancia de la alimentación equilibrada y la actividad física para nuestro bienestar general. En concreto hemos realizado dos tareas: la evaluación de la composición y variedad de un ciclo de menús mensual de un comedor escolar, y el cálculo y comparación del Gasto Energético Total Diario (GETD) con la ingesta energética recomendada.

Dibujos de alimentos
Fuente: Pixabay


La primera tarea me permitió examinar de cerca la alimentación ofrecida en un entorno escolar, utilizando como referencia las recomendaciones de la Guía de Comedores Escolares del Programa Perseo del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Evaluar la composición de los menús en términos de grupos de alimentos y su variedad fue muy interesante ya que pude identificar si se cumplían o no las recomendaciones, así como proponer mejoras en la cena complementaria de los niños para asegurar un equilibrio nutricional adecuado.

En cuanto a la segunda tarea, el cálculo del GETD y su comparación con la ingesta energética recomendada me llevó a reflexionar sobre mi propio estilo de vida. Al confrontar estos dos valores, pude evaluar si mi nivel de actividad física se alineaba con mis necesidades energéticas. Realmente llevo un estilo de vida activo, algo de lo que estoy realmente contento. Con esta tarea he sido más consciente de la necesidad de ajustar mi ingesta energética de acuerdo con mi nivel de actividad física. 

Las actividades anteriores pueden ser utilizadas en el aula de diversas maneras para promover el aprendizaje significativo y fomentar hábitos saludables. Por ejemplo, a través del análisis de menús, los estudiantes pueden reflexionar sobre cómo diferentes grupos de alimentos contribuyen a una dieta saludable y cómo la elección de los alimentos puede afectar su bienestar.

También podemos promover el pensamiento crítico al comparar el gasto energético diario con la ingesta energética recomendada. Así, el alumnado puede ser más consciente de si lleva una vida sedentaria o activa. Además, al hacer los cálculos de gasto energético estaremos integrando conocimientos curriculares de otras asignaturas como Matemáticas. 


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