Cómo escuchar a Bach hoy

Escuchar a Bach en la actualidad suele formularse como un problema de distancia histórica: ¿qué puede decirnos una música escrita para cortes, iglesias y salones del siglo XVIII? Sin embargo, la pregunta cambia completamente si desplazamos el foco desde el mensaje hacia la forma de atención que su música exige. Bach no sólo se escucha, también se ejercita. En términos culturales, su obra sigue operando como un “dispositivo de racionalidad” (Dahlhaus, 1997) y como un campo donde interpretaciones históricas y estéticas se disputan el sentido (Taruskin, 2005).

Johann Sebastian Bach
Johann Sebastian Bach
Dominio Público

La fuga es el emblema de esa experiencia. En el imaginario popular, la fuga aparece como arquitectura severa: un tema que entra, otro que responde, episodios, modulaciones, stretti, etc. Sin embargo, la fuga es, ante todo, una ética de la escucha pues obliga a distinguir planos, a recordar, a comparar, a esperar, a soportar el conflicto entre líneas sin exigir que una gane definitivamente. En otras palabras, nos enseña a escuchar en contrapunto, que no deja de ser una forma concreta de pensar.

La recepción de Bach está marcada por capas de lectura (religiosa, ilustrada, romántica, historicista) que han proyectado sobre su música ideales de orden, espiritualidad o pureza. Escucharlo críticamente hoy implica reconocer esas capas.

Lo que entrenamos cuando escuchamos polifonía

La polifonía de Bach es una escuela de trabajo y desarrollo cognitivo. No hace falta ser músico para experimentarlo; basta con adoptar un método de escucha.

1.- Atención dividida

La polifonía exige sostener varias líneas independientes dentro de un mismo campo de atención. No se trata de una multitarea superficial, sino de una unidad compleja porque es preciso atender simultáneamente a diversos estratos (melódico, rítmico, armónico y tímbrico) para comprender con mayor profundidad el sentido del conjunto. En términos pedagógico-cognitivos, este entrenamiento se vincula con la audición interna y con la construcción activa de significado musical, en la medida en que el intérprete anticipa, organiza e integra mentalmente lo que suena y lo que está por sonar (Gordon, 2007).

Ejercicio: En una fuga breve (por ejemplo, una del Clave bien temperado) selecciona una voz como protagonista durante 20-30 segundos, procurando cantarla interiormente mientras ejecutas el resto con equilibrio. A continuación, desplaza tu atención a otra voz. Observa cómo se transforma la percepción del discurso global sin que cambie el texto musical. Lo que varía es la jerarquía perceptiva y, con ella, el modo en que se articula el significado.

2.- Memoria operativa y anticipación

En una fuga, es importante reconocer el sujeto. Cuando reaparece invertido, aumentado, fragmentado o en stretto, el oído (apoyado por la memoria) valida o corrige las expectativas que el propio discurso va generando. Esta dinámica no solo refina la escucha polifónica, sino que además entrena una competencia crítica de alcance general, la capacidad de formular hipótesis perceptivas y revisarlas a la luz de nueva información sonora.

Ejercicio: Tararea (aunque sea solo mentalmente) el sujeto en su primera aparición, fijando con nitidez su contorno interválico y su perfil rítmico. Cada vez que creas reconocerlo más adelante, detente un instante y pregúntate: ¿es el tema, una variante explícita, o solo algo que se parece tímidamente al tema?

3.- Diferenciar estructura y superficie

Bach domina como pocos el arte de dotar de sentido a lo local sin comprometer la coherencia de lo global. La escucha crítica, en este contexto, aprende a discriminar entre lo ornamental y lo estructural (Forte y Gilbert, 1992) con el fin de comprender de qué modo ambos niveles se implican y se sostienen mutuamente. Lo decorativo cobra relieve porque articula, prolonga o intensifica funciones de fondo; y lo estructural se vuelve audible gracias a su realización sensible en la superficie.

Ejercicio: Escucha una Invención o Sinfonía a dos/tres voces. Identifica mentalmente momentos bisagra: entradas del tema, cadencias, cambios de textura o de registro. No necesitas etiquetas técnicas; basta con notar dónde cambia la dirección del discurso (por ejemplo, cuando algo se cierra, se abre una transición o el material reaparece con nueva claridad).

Del análisis al pensamiento crítico

Es tentador afirmar que una fuga es como un debate. La comparación puede orientar la escucha, pero se vuelve engañosa si convierte la música en una conversación con opiniones y argumentos literales. En una fuga no se discuten proposiciones, sino que se organizan relaciones. Las voces no defienden ideas; exponen, sostienen, contradicen y reconfiguran materiales musicales dentro de un marco de reglas y expectativas perceptivas.

Dicho esto, el vínculo con el pensamiento crítico es sólido si se formula no como metáfora narrativa, sino como transferencia de hábitos cognitivos. La práctica analítica de una fuga educa disposiciones que después pueden trasladarse a otros ámbitos:

  • Escuchar varias voces equivale a entrenar la atención para reconocer simultaneidad y pluralidad: más de un plano puede ser relevante a la vez.
  • No identificar lo más audible con lo más importante ayuda a suspender jerarquías automáticas (por registro, brillo o volumen) y a revisar qué consideramos “central”.
  • Seguir las transformaciones del sujeto enseña a detectar continuidades bajo cambios: una misma idea puede permanecer siendo la misma aun cuando el contexto la modifique.
  • Sostener disonancias y tensiones entrena la capacidad de habitar la ambigüedad sin cerrarla de inmediato con una explicación simplificadora.

En este sentido, Bach resulta inesperadamente contemporáneo. En una cultura de atención fragmentada, su música es una forma de trabajo intelectual.

Cuatro puertas de entrada para escuchar a Bach hoy

1) Invenciones (dos voces)

Son ideales para aprender a oír líneas. Si buscas una primera experiencia de contrapunto sin abrumarte, aquí la polifonía se vuelve legible.

Clave de escucha: localiza imitaciones; siente cómo una voz continúa lo que la otra dejó abierto.

2) El clave bien temperado

Más que un método, es una enciclopedia de afectos y problemas musicales. Cada preludio propone un gesto; cada fuga, una forma de pensar ese gesto. La diversidad es parte del aprendizaje. Bach no repite una receta, investiga (Ledbetter, 2002).

Clave de escucha: compara dos fugas de tonalidades distintas; nota cómo cambia la densidad, el carácter o el tipo de tensión.

3) Conciertos de Brandeburgo

En los Conciertos de Brandeburgo la polifonía adquiere un carácter casi teatral: los instrumentos no solo se superponen, sino que negocian protagonismos, forman alianzas tímbricas y generan contrastes que se perciben como juego de roles en tiempo real. Por eso constituyen una puerta de entrada especialmente eficaz si se viene del pop, el jazz o la música de banda, donde la escucha por capas (línea principal, acompañamientos, riffs, respuestas) resulta inmediata e intuitiva (Butt, 1990).

Clave de escucha: Pregúntate en cada tramo quién introduce o conduce la idea (motivo, figura, gesto rítmico) y de qué modo los demás la enmarcan: ¿la refuerzan doblándola o sosteniéndola armónicamente?, ¿la comentan con respuestas?, ¿la desplazan con contrapunto?, ¿la tensan con contraste de registro o articulación?, ¿o la empujan hacia una nueva dirección?

4) Pasiones y cantatas

Si la fuga es método, la música vocal sacra es su dimensión existencial. Incluso sin adhesión religiosa, el oyente percibe cómo Bach organiza afectos colectivos (dolor, culpa, compasión) sin convertirlos en sentimentalismo fácil (Dürr, 2005).

Clave de escucha: atiende a la retórica musical, esto es repeticiones que intensifican, silencios que generan pesadez, corales que socializan la emoción...


Interpretación e historicidad

Escuchar a Bach hoy implica, inevitablemente, escuchar versiones (piano moderno, clave, órgano, conjuntos historicistas, transcripciones y arreglos). No existe una única verdad sonora, porque la obra vive en el acto interpretativo. Interpretar es una forma de pensamiento aplicada al sonido. Se toman decisiones concretas de tempo, articulación, ornamentación, afinación, dinámica y, sobre todo, jerarquía de voces. Cada elección hace visibles unas relaciones y vuelve menos perceptibles otras.

La investigación historicista ha ampliado de manera decisiva nuestra imaginación auditiva, al ofrecernos criterios, fuentes y prácticas que recontextualizan la música en sus condiciones materiales y estilísticas. Pero, al mismo tiempo, ha mostrado que la autenticidad no es un destino simple ni un sello definitivo, sino un marco de preguntas: qué se considera evidencia, qué se reconstruye, qué se interpreta, qué se decide aquí y ahora (Taruskin, 2005; Butt, 1990).

Sugerencia práctica: Elige una misma fuga en dos lecturas muy contrastantes (clave y piano, o dos pianistas con estéticas opuestas). No te preguntes primero cuál es "mejor", sino qué te deja oír cada versión, esto es, qué voces destacan, cómo se entiende el pulso, dónde se perciben las tensiones, qué tipo de continuidad construye. Comparar interpretaciones es un ejercicio estupendo para pensar con los oídos.

En definitiva, escuchar a Bach hoy es un modo de afinar el oído para afinar el juicio. 

Referencias

Butt, J. (1990). Bach interpretation: Articulation marks in primary sources of J. S. Bach. Cambridge University Press.

Dahlhaus, C. (1997). Fundamentos de la historia de la Música. Gedisa.

Dürr, A. (2005). The cantatas of J. S. Bach: With their librettos in German-English parallel text (R. D. P. Jones, Trans.). Oxford University Press.

Forte A. y Gilbert, S. (1992). Introducción al Análisis Schenkeriano. Labor.

Gordon, E. E. (2007). Learning sequences in music. GIA Publications.

Ledbetter, D. (2002). Bach’s Well-Tempered Clavier: The 48 preludes and fugues. Yale University Press.

Taruskin, R. (2005). The Oxford history of Western music (Vols. 1–6). Oxford University Press.










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