miércoles, 29 de julio de 2020

KATHARINE GOODSON: Una artista en casa

Cuando alguien ha escuchado con frecuencia a su pianista favorito en un auditorio y ha estudiado objetivamente, por así decirlo, los efectos del toque, de sonido, y la interpretación realizada en el recital, es un enorme placer tener un contacto más personal con el artista en el ámbito más cercano del hogar: poder hablar cara a cara con alguien que te ha dejado maravillado miles de veces en el escenario y reflexionar libremente sobre los aspectos que nos parecen importantes cuando escuchamos una actuación en vivo. 

Este ha sido mi más reciente privilegio, poder tener una charla privada con la pareja de artistas el señor y la señora Hinton, esta última conocida en todo el mundo como Katharine Goodson. Tienen una casa silenciosa y muy bonita en Londres, sin duda, la casa de un verdadero artista. Al entrar en su interior y disfrutar de su hospitalidad, uno siente inmediatamente que, por lo menos, hay una perfecta armonía en la vida en común de estos dos músicos. El señor Hinton, como todo el mundo sabe, es compositor, violinista y pianista. La preciosa sala de música, que se encuentra en un lateral de la casa con vistas al jardín, tiene dos pianos de cola sobre una tarima. Esta sala es el santuario y el estudio de la señora Goodson y aquí se pueden estudiar hasta la saciedad conciertos para piano con el acompañamiento de la orquesta realizado en uno de los instrumentos. El señor Hinton tiene su propio estudio en el piso superior de la vivienda. 
Katharine Goodson en una publicación de 1907
donde se anunciaba su debut en América.
Dominio Público
El jardín que da a la sala de música se puede ver en un lateral a través de un gran ventanal en forma de arco, de manera que los árboles del jardín se ven por el cristal. Es fácil imaginarse a uno mismo en ese lugar de retiro selvático, lo que sucedería después. Todo el mobiliario de esta habitación y por su puesto de toda la casa, cada objeto sobre los muebles y cada toque de color muestran un sentido artístico por lo que es adecuado y armonioso. La señora Goodson tiene un profundo y exquisito sentido de la armonía de los colores, así como del color armónico que saca del piano. 

“Mi próxima gira será la quinta que he realizado en América”, dijo. “Me encanta tocar en su país. Las ciudades de Nueva York, Boston, Chicago y Filadelfia son las más agradecidas del mundo. Es cierto que tenemos muchísimos conciertos en Londres, pero muy pocos de ellos tienen una asistencia de público considerable y  la gente no está completamente familiarizada con la música para piano como lo está en América. Ustedes son muy agradecidos incluso en las ciudades pequeñas. 

Recuerdo un recital que di en una ciudad de no más de cuarenta mil habitantes en el Oeste. El concierto fue organizado por un club local. Me pidieron el programa por adelantado para estudiarlo y así conocer las piezas que iba a tocar. Hubo una gran cantidad de público que vino de diferentes partes del país. Recuerdo a tres ancianas bajitas que me saludaron al terminar el concierto. Cuando nos despedíamos dijeron: “nos verá mañana”. Más tarde pensé en lo que me habían dicho y me preguntaba qué querrían decir con esa frase, ya que la siguiente noche iba a tocar en un lugar que estaba a muchos kilómetros de allí. ¡Cuál fue mi sorpresa cuando me saludaron esas mismas señoras la tarde siguiente! “Ya ve, estamos aquí, le dijimos que vendríamos.” ¡Tuvieron ganas de viajar desde Londres (Kentucky) hasta Edimburgo (Indiana) para escuchar el concierto! Para eso hicieron el viaje. Este tipo de anécdotas me muestran el entusiasmo que hay en América por la música y por la música para piano en particular. 

Espero tocar los conciertos de Brahms y Paderewski en América. Para mí, esta última es una obra preciosa, el movimiento lento es exquisito. Hasta ahora, apenas he hecho nada con la composición porque he estado en un largo tour por Noruega, Suecia y Finlandia. Fue más inspirador tocar para este público. Quieren que regrese ahora pero no puedo y tampoco será posible la próxima temporada; después de esta última, volveré a visitarles. Regresé a casa con unas ganas enormes de descansar.  Ahora comenzaré a trabajar en serio aunque el verano es la única época del año que tengo para estudiar. Tengo seis semanas completas antes de que comencemos nuestras vacaciones en Grindelwald. De camino allí, pararemos en Morges y visitaremos a Paderewski, revisaré el concierto con él y me dará ideas para la interpretación. 

MEMORIZAR POR MEDIO DEL ANÁLISIS

Me pregunta que cómo memorizo. Primero repaso la obra varias veces para hacerme una idea general del conjunto. Después la analizo porque considero absolutamente necesario conocer las tonalidades, los acordes y la forma. Una obra debería ser perfectamente entendida desde el punto de vista analítico, de manera que se pudiera tocar en una tonalidad diferente a la que está escrita del mismo modo que si la tocamos en la tonalidad original.  Para la memorización de la pieza estudio frase a frase y pocas veces a manos separadas, aunque a veces sí lo hago. Recuerdo que aprendí el Preludio y Fuga en La menor de Bach de esta manera. Si me pidieran ahora que tocara cualquier compás o pasaje de cualquier parte de la pieza, podría tocarlo. Lo tengo en la cabeza para siempre y nunca podré olvidarlo.”

Al preguntarle por las diferentes formas de utilizar el método de Leschetizky por el profesorado, la señora Goodson dijo:

“Como todos sabemos, muchas personas aseguran entender y enseñar los principios de Leschetizky sin tener la más remota idea. No recuerdo, por ejemplo, que el profesor pida que la punta de los dedos tenga que formar una línea recta en contacto con las teclas. Yo nunca he hecho esto. Creo en una posición de la mano totalmente relajada y natural. En esta posición, la punta de los dedos está en curva, los dedos intermedios se internan más en las teclas que el primero y el quinto, siguiendo su estructura natural. Por supuesto, la mano adopta una posición arqueada y las articulaciones que están más cerca de la punta de los dedos están firmes. No debería haber ninguna desestabilización o inseguridad aquí. Además, todo el brazo está relajado y se balancea con facilidad desde el hombro. 

UNA MANO PARA EL PIANO

Como dice, tengo una buena mano para el piano. Mucho de lo que consigamos depende de lo que trabajemos con ella. Tengo desde siempre lo que se denomina una técnica natural. Así, cuando no tengo la posibilidad de practicar, no pierdo mis facultades. Con una hora de trabajo tengo mi mano en perfectas condiciones. ¿Qué hago para conseguir esto? Varias cosas: primero algunos movimientos de dedos en posición de acorde extendido; después escalas y arpegios; a continuación un estudio de Chopin, etc. En general, cuando estudio con regularidad, no estoy en el piano más de cuatro horas diarias. Para mí ese tiempo es suficiente si se utiliza con total concentración.”

Al rato nos trasladamos al precioso jardín detrás de la sala de música y aquí se nos unió un bonito gato de angora gris, la mascota orgullo de su dueña, considerado también como un personaje importante de la casa. Tiene un truco para subir al hombro de la señora Goodson desde donde escudriña el mundo que le rodea con toda la complacencia de la que un animal de tan alta categoría puede ser capaz. 
Katharine Goodson
Dominio público


BIBLIOGRAFÍA:

Brower, H. (1915). Piano Mastery. Talks with master pianists and teachers. New York: Frederick A. Stokes Company.

Traducción: Francisco José Balsera Gómez

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