sábado, 30 de abril de 2016

No quiero que mis alumnos sean como Candy

Mi reflexión educativa de hoy surge tras escuchar la pegadiza canción "Candy" de Robbie Williams, perteneciente a su álbum Take the Crown (2012).



Pero, ¿quién es Candy? Es una chica que se cree superior a los demás. Es guapa, elegante, sofisticada, pero en realidad todo en ella es apariencia. Está encerrada en su mundo y no se relaciona con los demás. Ignora lo que sucede a su alrededor. Su comportamiento llega a ser inmoral y delictivo al presenciar un accidente en el que se dedica a tomar fotografías con su teléfono móvil sin prestar ayuda. Su única preocupación es ella misma. 

Uno de los versos me ha llamado la atención: "she was educated but couldn't count to ten". Es probable que Candy haya asistido a los mejores colegios y tenga formación universitaria. ¿Y qué? No basta con tener amplios conocimientos en las diferentes materias del currículo o ser experto en un tema para tener éxito en la vida. Pienso que en su interior se esconde una persona con baja autoestima, preocupada por las apariencias y por la opinión de los demás. Probablemente uno de sus principales problemas es la carencia en habilidades emocionales

El concepto de inteligencia emocional incluye 5 habilidades básicas (Goleman, 1996):
  • Autoconciencia. El punto de partida de la inteligencia emocional consiste en distinguir un sentimiento en el momento en el que surge. Esta habilidad es el pilar fundamental en el que se apoyan el resto de competencias emocionales. 
  • Autocontrol. Es la capacidad de controlar nuestros sentimientos, adecuándolos al momento y las circunstancias. 
  • Automotivación. Es la habilidad de motivarse a uno mismo. Si nuestros alumnos se automotivan será más fácil que lleguen a sumergirse en lo que Mihaly Csikszentmihalyi denomina "estado de flujo", esto es, un momento de rendimiento cumbre en el que las emociones están al servicio del aprendizaje. 
  • Empatía. Es la cualidad que nos permite reconocer las emociones ajenas. 
  • Habilidades sociales. Son las que nos permiten canalizar adecuadamente las emociones de los demás, lo que está muy relacionado con el autocontrol y la empatía. En las personas intelectualmente más brillantes, la falta de estas habilidades puede conducir a la arrogancia, la insensibilidad y la altanería. 


Nuestros alumnos tienen que estar abiertos al mundo, relacionarse con jóvenes de su edad, comunicarse con compañeros de otros países y culturas. No olvidemos que tienen que aprender a reconocer adecuadamente sus emociones, comprenderlas y regularlas

Centrándome ya en el ámbito musical, si queremos mejorar el proceso de enseñanza-aprendizaje de la música es importante tener en cuenta este enfoque, en el que no solo se presta atención a las habilidades técnicas que exige la interpretación musical, o al desarrollo de la capacidad expresiva (aspectos completamente necesarios para realizar una interpretación musical de calidad), sino que también se otorga una gran importancia a otras habilidades como la motivación y confianza en los objetivos musicales que se persiguen, el equilibrio interpretativo, el autocontrol, la creatividad musical o la construcción de un autoconcepto positivo. 



Referencias
  • Balsera, F.J. y Gallego, D.J. (2010): Inteligencia emocional y enseñanza de la música. Barcelona: Dinsic.
  • Goleman, D. (2006): Inteligencia emocional. Barcelona: Kairós.


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